Las principales diferencias en las estructuras,
especialmente en las composiciones materiales y energéticas de los planetas,
están, no tanto en lo cualitativo, como en lo cuantitativo.
Por ejemplo, tanto en Mercurio, Venus, la Tierra, Marte o
Júpiter, existe hierro, nitrógeno combinado, oxígeno formando clases de
materia; pero no en las mismas cantidades.
Marte tuvo una prehistoria semejante a la de la Tierra, como
el actual Venus, o con mucha más temperatura, como Júpiter; pero su núcleo es
más pequeño que el de la Tierra; con mucho menor poder de energía gravitacional;
sólo un poco mayor que el de la Luna; y así, sus demás materias, semejantes a
las de nuestro planeta, están en mucha menor cantidad.
La investigación científica, en el futuro, directamente con
humanos o con robots, podrá comprobar que en Marte hay agua; pero por tener su núcleo
enfriado totalmente, esta agua que alguna vez existió en su atmosfera o
superficie, ha sido atraída hacia su núcleo, se filtró a través de su pequeña
corteza marciana y está ubicada cubriendo la superficie del núcleo frío.
Esto no sucede en la Tierra, porque el calor nuclear, no
deja descender al agua, la evapora y devuelve a la superficie, en geiseres por
ejemplo.
Luego, será probable que en Marte haya agua subterránea; de
qué servirá saberlo, es otro capítulo.

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