domingo, 31 de marzo de 2019

LA DELINCUENCIA EN SU CASA




Una idea muy tonta. Los militares están entrenados para matar y a veces coger prisioneros; a los militares hay que darles las fotografías de los delincuentes para que en redadas los cojan vivos o muertes; como en el lejano oeste yanqui; declaremos la guerra a la delincuencia.
Los soldados no son para vigilar. Para eso está el ministerio del interior y las municipalidades.
CIRUGÍA EN LAS BAMBAS Y SEMEJANTES
Las comunidades involucradas deben recordar a la empresa, al estado y a la sociedad peruana sus derechos, a través de representantes genuinos, no corruptos, con asesores delincuentes; no empresas abusivas, no Estado y burocracia negligentes; no dirigentes y asesores corruptos.

viernes, 22 de marzo de 2019

“Pocas son las flores de la noche” Poemas de Zamoht








Por qué tanto misterio en los jardines,
Cuando el sol lejano desaparece,
En plena obscuridad como fantasma camines,
Suele haber un gran placer cuando anochece.

Pocas son las flores de la noche,
Que calladas viven toda su vida en unas horas,
Por eso de perfumes ciegos hacen derroche,
No son por sus formas o colores encantadoras.

Ellas calladas a nadie se muestran,
Por qué una existencia así desafía al intelecto,
Sin embargo con sus aromas solos ellas demuestran,
Que no siempre el espíritu es trastornado por un aspecto.

Sin embargo mi espíritu no puede entender,
Esa existencia tan efímera, de misterio llena,
Se siente intensa su presencia aunque no se la pueda ver,
Más una vida como monasteril, provoca desconcierto y pena.


“Una tarde de aquellas en que uno se enamora” Poema de Zamoht





Por qué será que las tardes se hacen sensuales,
Cuando de los jardines emanan vapores de flores,
Cuando las claras voces de muchachas son señales,
Cuando los andares ondulantes se hacen encantadores.

Las brisas de las tardes, invisibles van mezclando,
Los perfumes de los senos, de las corolas,
A sus pasos en las calles y callejas van dejando,
Mezclas de risas y fragancias que se mueven como olas.

No todas las tardes son afortunadas como la de ahora,
Las hay con más silencio que en un cementerio pueblerino,
Una tarde de aquellas en que uno se enamora,
En que se quisiera que no tuviera término el camino.

Sólo algunas primeras horas de las tardes suelen ser bellas,
Cuando armonizan varios elementos casualmente,
Las flores de los jardines, los cuerpos, rostros de las doncellas,
Cuando todo eso parece un deseo finalmente.


miércoles, 20 de marzo de 2019

“Ya no hay sombras para cobijar a los amantes” Poema de Zamoht





Inexorable, como siempre el otoño llega,
Más nunca pasa desapercibido,
Luego de larga estación veraniega,
Siempre en un pintor de colores convertido.

Ya no hay frutos en los árboles, ni flores en las plantas,
Aquellas hojas luminosas se ven hoy envejecidas,
Calladas están en las aves sus gargantas,
Empiezan a caer aquellas hojas al suelo como heridas.

Dónde está el verdor de aquellos ramajes ondulantes,
En parques, avenidas en el campo, todo era del color la savia lo ponía,
Ya no hay sombras para cobijar a los amantes,
Ni hombre ni ave pensaron que no siempre duraría.

Así alfombrado los suelos van quedando,
Hojas muertas que al paso de alguien van crujiendo,
Así para todos, el tiempo lento va pasando,
Así como se fueron las aves, todos alguna vez estaremos partiendo.



miércoles, 13 de marzo de 2019

“DRAMA EN UNA PLAYA” Microcuento de Zamoht






En una playa solitaria, cuando el sol más quemaba, había cientos de agujeros de cangrejos. De pronto de uno de aquellos, asomó medio cuerpo, anaranjado y brillante, grandes pinzas, un robusto cangrejo.
Lo extraño era que en esos momentos, no había ningún otro de ellos en toda la extensión de la playa aquella. Mucho más allá, llegaban las olas a las orillas y volvían a aquel mar fresco, azul; todo en una serenidad grata para el espíritu.
Aquel cangrejo debería estar con hambre seguramente, porque poco a poco, buscando por acá y allá, se alejaba de su agujero; no había nada que comer y se acercaba al agua.
De pronto, algo lo hizo ponerse tenso y luego empezó a correr velozmente hacia su casa. Del cielo, como un avión al ataque, una enorme gaviota, seguramente también con hambre, se acerca al asustado cangrejo. Se lanza sobre él, este cambia de dirección, la gaviota  se va de frente con un grito; gira en el aire y con un fuerte grito vuelve sobre el aterrado cangrejo.

El brillante crustáceo—es un misterio saber cómo reconocen el lugar de sus madrigueras; mientras las olas siguen llegando lentamente a aquellas orillas solitarias—, el pobre animal, corre ya desesperadamente y cada vez más lentamente en la arena suelta.
La gaviota en un nuevo esfuerzo, ya vuela como un rayo y se lanza sobre aquel animalillo que alcanza a llegar y entrar en su agujero, justo cuando la gaviota se estrella en la entrada, haciendo caer arena sobre el espantado crustáceo.
Desde el interior de su agujero, el cangrejo alcanza a ver los ojos rojos de la gaviota que miran hacia dentro. Dominando su miedo, el cangrejo se acomoda, se va acercando a la entrada; con sus potentes patas, lanza furiosamente arena hacia afuera, consiguiendo llenar de arena a aquellos ojos. Con un grito, la gaviota se aleja volando. Mientras en el agujero el cangrejo sigue temblando.


Las olas siguen llegando incansables a las playas, mientras el sol del mediodía sigue calentando y calentado aquella reseca arena.


ALGÚN DÍA LOS LATINOAMERICANOS…

Algún día, los peruanos, los sudamericanos, los latinoamericanos, crearemos sociedades donde no haya desamparados; donde humanos,...