Los humanos, por su inteligencia, que les da poder absoluto
sobre las demás especies vivientes, que les sirven, mejor: las explota para su
propia sobrevivencia y comodidades; los humanos, serán los últimos en
extinguirse para siempre en el universo—La colonización de planetas, es sólo
una esperanza de soberbia; porque está decretado por las leyes cósmicas la
desaparición de este universo, en los ciclos eternos, para la formación de
otros universos; algo que no debe preocupar a los individuos de tan limitada
existencia, en el tiempo tan extenso, comparado con su efímera duración física.
Luego, el humano puede conocer su destino, lo entienda o no;
y sabedor de eso, los perversos deberían se controlados por las gentes de buena
voluntad, inclusive, haciendo lo mismo, extinguir el mal, para que los últimos instantes
de humanidad sean de pensamientos de racionalidad, de haber vivido superando al
fin la herencia bruta, animal, de vivir prepotentemente; como unos depredadores
más; habiendo para todos, incluso para los más desventurados.
Con la lenta desaparición de los grupos humanos, la fuerza
de la naturaleza, se encargará de cubrir de arenas y polvo, las infraestructuras
de los hombres y poco a poco, hasta el edificio en lo mal alto habrá desaparecido.
Cualquier visitante entonces, verá a la Tierra del futuro, como son actualmente
la Luna, Marte, Mercurio, ahora: un desierto muerto; con silbidos del viento
que al pasar les dijeran: “Este planeta es un cementerio; pero no vale la pena
escarbar, porque nada bueno aprenderían”.



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