Eso no se hace en las sociedades humanas; el huérfano, el
anciano desamparado, bailan con sus invisibles pañuelos. No existe institución
social, estatal, que vele por ellos, hasta su mayoría de edad, dándoles una
profesión, o hasta una muerte decente. Y los filósofos dicen que los animales
no son los humanos.
Qué opinará al respecto un filósofo elefante. Tal vez piense
que hay que redefinir eso de animal y humano.
El elefantito ha quedado huérfano y los demás lo ayudan.
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