Cuando en un partido
político fracasan las dirigencias, las bases deben cambiarlas. Para ello es necesario
un sólido estatuto; es decir, las personas deben ser función de la institución.
En Perú ya es tiempo
de considerar la política en serio y no en oportunismos para llenar las bolsas
con dineros fiscales, con liderazgos monarquistas en vez de democráticos; o ideologías
aberradas de ser el partido único que gobierne eternamentente, como monarquías.
Las sociedades
latinoamericanas, son histórica, culturalmente, racialmente, jóvenes; con
futuro abierto hacia la historia futura; es tiempo de comprender que hay que
desligarse del viejo mundo, donde no será fácil crear uno nuevo por la
resistencia de lo fósil aun moviéndose para conservar sus modos cavernarios.
Esos caminos son muy largos, pero tienen, como todo, un comienzo.
Perú, es un país del
tercer mundo, con todo su significado, pero de acuerdo a las leyes de la
historia, todo tiene su desarrollo en su momento.
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