Mientras, todas las energías de los gobernantes y todo el
tiempo, se va en discusiones de corrupción, odios políticos bastardos. Esas
manos, a veces en oración, no son cargas sociales, son tremendos potenciales
económicos que la pobreza mental, más espiritual, de los gobernantes
dogmáticos, son incapaces de comprender.
Pueden ser
productivos en las empresas privadas y en las públicas; allí hay soluciones. No
basta pedir trabajo muchachones, hay que, como se decía, chocolear el cerebro
para plantear soluciones, involucrarse en la solución del grave problema
social, político y económico que son las manos sin trabajar.
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