Jamás tendrán las
razas blancas el espíritu humilde de los latinoamericanos, nuevas razas en
formación y construcción de una nueva civilización, para la vida en paz y
prosperidad material para cada individuo por el mero hecho de ser un humano y dentro
de la ley.
Acá se creó la papa,
el chuño, el maíz y tantos alimentos para la vida de la humanidad; allá se
crean toda clases de armas y provocan guerras; balas, fusiles, bombas atómicas,
gases venenosos, guerras bacteriológicas para robar los recursos naturales. Las
razas blancas en extinción no se quieren ir sin hacerle a la humanidad el mayor
daño posible, con sus codicias de dinero y poder político-militar.
Ω
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