Las culturas, en sus
diferencias, son como las flores y las frutas, las comidas, ¿Quién puede decir
con absoluta certeza, objetividad, que un mango es más rico que una manzana; o
que una rosa es menos bella que un tulipán o una orquídea?; o que la cocina
china, francesa, es mejor que la peruana? La calificación es subjetiva; hasta
en algunos humanos dogmáticamente subjetiva, en los nacionalismos cerrados.
Para un quechua o aimara,
en Perú, un huayno es bello y para un costeño, especialmente norteño, una
marinera lo es; todo subjetivamente, relativamente.
Cualquier individuo
que quiera entonces, en esos marcos, valorar las cosas, siendo de diferentes variedades,
o es un ignorante, o es un imbécil, o tiene intenciones de provocar
rozamientos, odios, por intereses escondidos.
Si un arequipeño dice
que su volcán Misti es el más bello del mundo, está desinformado porque existe el
Monte Fuji, en Japón; pero si dice, que el Volcán Misti es el que más ama en el
mundo, tiene toda la absoluta razón.
Cuidado luego, con
las comparaciones que siempre contienen intenciones de ignorantes o astutos.
Recordemos que si Machu Picchu, fuera Igual que las pirámides de Egipto, ya no
tendría el valor que tiene por ser diferente, con características muy propias.
Ω
No hay comentarios:
Publicar un comentario