Los peruanos y peruanas tienen en su equipo de fútbol uno
de los mejores que hayan llevado a los mundiales.
Esta vez, luego de 36 años de ausencia, los espíritus de
los jugadores y de la nación camina por los bordes del descontrol sobre el espíritu.
Los peruanos, al
igual que todos los pueblos representados por sus selecciones, en este mundial
de fútbol en Rusia, 2018, saben de sus reales capacidades; esto por parte del
racional cerebro; pero en sus corazones está el esperar los máximos
rendimientos de sus muchachos. Nadie se conforma con quedarse.
Pasarán los meses y recordaremos este campeonato de
difícil predicción en los resultados; y aunque el campeonato se realice al otro
lado del mundo, resonarán en nuestros oídos los gritos de los compatriotas que
espectaron directamente los partidos y que las tecnologías nos permiten
saborear una y otra vez lo mismo.
Los peruanos más fríos, esperamos y sabemos que así será,
el máximo y racional rendimiento de los nuestros. Allí un Paolo, un Foquita;
Orejas, un Mudo; un pulpo en el arco, una bravo Tapia y un elegante Yotun; un
Trauco físico-matemático en los pases; un veloz Advíncola; todos dirigidos por
un férreo y racional Tigre y compañía.
No esperamos aún
un campeonato; queremos un avance histórico en nuestras participaciones.
¡Vivan los peruanos! ¡Viva el fútbol medio de convivencia
universal en paz! ¡Viva el Perú!

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