La velocidad y precisión del pensamiento, razonamiento,
disminuye con el cansancio físico. El cansancio es negativo, tanto para
músculos como para el razonar, inclusive para la moral.
Con los músculos
serenos, descansados, se tarda un tiempo en resolver un problema, matemático
por ejemplo; pero si se hace trabajar los músculos hasta el cansancio, se tarda
mucho más y se falla.
En una situación de rendimiento físico, especialmente cuando
la rapidez de acción es decisiva, el poder, de alguna manera, controlar este
fenómeno, puede significar una ventaja competitiva; en el deporte por ejemplo.
La mayoría de jugadores de fútbol en un partido o campeonato duro, suelen estar
en situaciones de resolver en décimas de segundo pero no pueden hacerlo y
fracasan. Deben decidir cómo patear la pelota, cómo poner el pie para el
impacto, con que fuerza para imprimir velocidad y manera de patear para darle
algún efecto especial en el movimiento de la pelota.
Tal vez, para los futbolistas de competencia, lo mejor sea
el acondicionamiento por la repetición de las posibles situaciones en el juego;
la automatización de los movimientos posibles. Un jugador, experto en patear
penales, tenía por entrenamiento diferenciado, el patear decenas y cientos de
veces penales; hasta que los hacía de memoria.
Lo más dramático, en partidos de fútbol por ejemplo, como en
los mundiales, sea que por agotamiento en
un partido muy difícil, esos cerebros no razonen en décimas o vigésimas de
segundo para la situación, y lo lamentable, que los músculos ya no le obedezcan.
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