Los peruanos veremos, en el partido con Francia, el real
nivel futbolístico peruano actual y al máximo nivel en este deporte de
competencia y espectáculo.
Cualquiera sea el resultado, lo debemos aceptar y buscar la
superación con la experiencia mundialista adquirida; agradeciendo a los
muchachos su entrega física, nerviosa, espiritual. No será el fin de estos
campeonatos que nos muestran a la humanidad en tiempo real haciéndonos sentir
más vecinos. Las bellezas de las damas de todos los países; las formas de
manifestar alegría olvidados hasta del horror de los errores por egoísmo. Los
griegos en su sabiduría, crearon estas fiestas para separarlas de las guerras.
La competencia entre
naciones no es lo mismo que en el fútbol privado, en el fútbol como negocio. En
los campeonatos mundiales, interviene el nacionalismo que hace intervenir
fuerzas diferentes a las del fútbol como empresas; fuerzas como el orgullo y el
honor patriota.

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