Nuestro
entrenador Gareca, ya cumplió una etapa, un capítulo; ahora necesita seguir
unos doctorados, no sé dónde, para elevar su capacidad para ganarle a otros
entrenadores que están en el máximo nivel; suponiendo que el jugador peruano es
de máxima categoría.
El
rendimiento de un equipo de fútbol, no está escrito en un libro, una biblia que
el que la lee se salva; es permanente creación superación.
No hay doctorados
o maestrías, ni siquiera diplomados en futbolística; el rendimiento o
productividad de un equipo de fútbol es heroica creación de sus entrenadores,
técnicos, físicos, administrativos, analistas futboleros y otros de ése
fenómeno social.
Podemos usar
como semejanza al rendimiento en fútbol, en su calidad, comparando con el
exquisito ceviche peruano en su preparación: “Si el gastrónomo quiere un
ceviche de la máxima calidad, tiene que exigir el mejor pescado y más aún: el mejor
cevichero”.
El siguiente
capítulo de una nueva era de fútbol peruano, será escoger a los mejores
muchachos que prometan, por sus capacidades naturales y detectadas, en cada
puesto dentro del equipo, y buscar, crear al mejor entrenador, en lo táctico y
en lo físico.
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