jueves, 19 de julio de 2018

LA OBCECACIÓN DE LOS COMUNISTAS DE IMPERAR EN EL PLANETA



El comunismo, es una degeneración del socialismo marxista-engeliano.
 Marx y Engels, murieron antes de tener una observación completa del desarrollo capitalista, después del nacimiento de este fenómeno social; que sí lo tuvo Bernstein, por ser más joven, que en su revisionismo, llegó a la conclusión de que jamás el movimiento obrero tomaría el poder político de las sociedades ya capitalistas; porque la lucha por mejores salarios daban frutos, muy pequeños aun, pero se formaba una élite obrera bien pagada que frenaba los desarrollos políticos; llegando a la conclusión, socialistas como Lenin, a que debería ser entonces el partido socialista, como organización política que lo haga. Independientemente de la organización proletaria.
 Así fue…y nació el comunismo, dejando sin valor al movimiento obrero puro; con un solo jefe, el secretario general; un solo gobierno, los miembros del partido; una sola administración, la burocracia comunista vitalicia formada por los militante del partido; una sola ideología: dictatorial, totalitaria; donde el respeto al individuo no existe; sólo importa el dominio del partido comunista.
 Es decir, la vuelta a la monarquía, con sus gobiernos vitalicios de una sola persona y su familia; para eso asesinaron a la familia del zar Alejandro, cuando pudieron expatriarlos; no por revolucionarios para establecer justicia social, sino por resentimiento social personal  de ellos, por no haber nacido reyes.
En Uruguay, el expresidente Mujica, aparece como socialista; pero, en Venezuela, Nicaragua, se tiene a comunistas declarados, que quieren ser eternos zares. La experiencia comunista en Cuba, empieza a diluirse con la dilución de la vida de los Castros que no quieren dejar, parece, a sus familiares, en dinastía, en el gobierno. El tiempo lo dirá.
El hombre nació libre; la necesidad de sobrevivencia lo encarceló en sociedades; en las sociedades actuaron y actúan los prepotentes, los astutos, los codiciosos de la adoración ilimitada a la riqueza monopólica, que viven a costa de las ignorancias de los demás. Pero tarde o temprano, el espíritu de libertad aparece, tantas veces cubierto de sangre, entre cadáveres; como aparecerá en Nicaragua.
Ninguna sociedad puede existir permanentemente, en la vastedad del tiempo, sin las libertades individuales; sólo el individuo libre es creador, especialmente de economía. Y en este espíritu individual de libertad, está la solución creadora de una auténtica civilización de la especie humana, en respetos mutuos a la diferencia; en solidaridad para el desventurado.
 Más no debemos olvidar, que el neoliberalismo nunca será  la solución; este capitalismo libertino, tiene la característica de la fatalidad, de no ser independiente de la reinversión de las utilidades, que lo encamina también, por caminos opuestos al mismo objetivo que el comunismo: el dominio de la humanidad por pocos, sin democracias.

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