El comunismo, es una degeneración del socialismo
marxista-engeliano.
Marx y Engels,
murieron antes de tener una observación completa del desarrollo capitalista,
después del nacimiento de este fenómeno social; que sí lo tuvo Bernstein, por
ser más joven, que en su revisionismo, llegó a la conclusión de que jamás el
movimiento obrero tomaría el poder político de las sociedades ya capitalistas;
porque la lucha por mejores salarios daban frutos, muy pequeños aun, pero se
formaba una élite obrera bien pagada que frenaba los desarrollos políticos;
llegando a la conclusión, socialistas como Lenin, a que debería ser entonces el
partido socialista, como organización política que lo haga. Independientemente de
la organización proletaria.
Así fue…y nació el
comunismo, dejando sin valor al movimiento obrero puro; con un solo jefe, el
secretario general; un solo gobierno, los miembros del partido; una sola
administración, la burocracia comunista vitalicia formada por los militante del
partido; una sola ideología: dictatorial, totalitaria; donde el respeto al
individuo no existe; sólo importa el dominio del partido comunista.
Es decir, la vuelta a
la monarquía, con sus gobiernos vitalicios de una sola persona y su familia;
para eso asesinaron a la familia del zar Alejandro, cuando pudieron expatriarlos;
no por revolucionarios para establecer justicia social, sino por resentimiento social
personal de ellos, por no haber nacido
reyes.
En Uruguay, el expresidente Mujica, aparece como socialista;
pero, en Venezuela, Nicaragua, se tiene a comunistas declarados, que quieren
ser eternos zares. La experiencia comunista en Cuba, empieza a diluirse con la
dilución de la vida de los Castros que no quieren dejar, parece, a sus
familiares, en dinastía, en el gobierno. El tiempo lo dirá.
El hombre nació libre; la necesidad de sobrevivencia lo encarceló
en sociedades; en las sociedades actuaron y actúan los prepotentes, los astutos,
los codiciosos de la adoración ilimitada a la riqueza monopólica, que viven a
costa de las ignorancias de los demás. Pero tarde o temprano, el espíritu de
libertad aparece, tantas veces cubierto de sangre, entre cadáveres; como aparecerá
en Nicaragua.
Ninguna sociedad puede existir permanentemente, en la vastedad
del tiempo, sin las libertades individuales; sólo el individuo libre es
creador, especialmente de economía. Y en este espíritu individual de libertad,
está la solución creadora de una auténtica civilización de la especie humana,
en respetos mutuos a la diferencia; en solidaridad para el desventurado.
Más no debemos
olvidar, que el neoliberalismo nunca será la solución; este capitalismo libertino, tiene
la característica de la fatalidad, de no ser independiente de la reinversión de
las utilidades, que lo encamina también, por caminos opuestos al mismo objetivo
que el comunismo: el dominio de la humanidad por pocos, sin democracias.
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