Es imposible saber en qué espacio y tiempo históricos, el
oro, como moneda, dinero, empezó a funcionar como combustible en la economía,
como dinero; además de joyas de ostentación. Desde entonces esa primera o
primeras monedas, existen en algún lugar; alguien las posee o están enterradas
en cuevas, en el fondo de algún mar, islas piratas; indestructibles, allí está;
pero también en la actualidad el oro es usado, principalmente como dinero o
respaldo de él más exactamente. Se le ha querido y se le quiere reemplazar como
garantía monetaria, con papeles o dinero fantasma en las nubes de lo digital,
pero estos son fantasmas que desaparecen; mientras el oro es eterno; lo sabían
los faraones, que no quisieron morir y pensaban que al estar cubiertos de este
metal brillante, les mantendría en vida eterna.
Cuánto para hablar sobre el precioso metal.
Hay países, como Perú, en que este metal abunda, con
respecto a la mayoría de los del mundo; pero estos oros no son de beneficio
para los peruanos; es explotado clandestinamente y exportado sin beneficios
para los peruanos; el oro es fuerte y pesado y quiebra cualquier mano.
Los peruanos debemos guardar nuestro oro producido, porque
sobre él se pueden crear dineros eternos; no sobre papeles creados en otros países,
que cuando quiebran sus sistemas económicos no valen ni el papel.
El oro no es una mercancía
más.
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