¿Espíritu? ¿Qué entendemos por espíritu?
Podemos considerar, a un ser humano, formado por dos partes;
una concreta, todo su Cuerpo material; y dos abstractas o inmateriales, pero
reales, energías de alguna clase tal vez: su Mente y su Espíritu. Recordemos
que lo abstracto siempre en una propiedad o característica de lo concreto.
La anatomía, nos habla ampliamente de la parte material:
huesos, articulaciones, músculos, nervios, órganos, sistemas; todo ello
estructurando un cuerpo.
Lo mental: el pensamiento, razonamiento…son propiedades del
cerebro; no muy bien conocidas; estudiadas por una intimidante ciencia, la Neurociencia.
¿Y el aspecto reconocido en los humanos—y no sólo en ellos
como veremos brevemente—, de los sentimientos, claramente diferenciables de los
estado neutrales; como la alegría, la cólera, la tristeza; el miedo, la
preocupación…? A estos estados de las personas les llamamos, sentimientos,
emociones y hasta pasiones, como sentimientos extremos, como…expresiones del
espíritu.
Luego, podemos reconocer, por observación seria o
científica, donde sólo se considera la verdad, estos aspectos de los humanos.
Perdemos un ser querido y lloramos, pero el tiempo va atenuando el dolor, que
nos hace sentir mal; como si la vida obedeciera a un guion, a un libreto; tenemos éxitos, y la
alegría nos hace reír, festejar, no hace sentirnos bien.
Esto es reconocido en los humanos; pero… ¿y en los animales?
¿Sienten alegrías, sienten dolor? Se conoce el caso de un perro de un pordiosero, muerto este y enterrado, el perro
siguió al cortejo, para finalmente cuando las pocas personas en el entierro se
retiraron, el animal se recostaba en la tumba. Sólo iba al pueblo por algo de
comida y agua y volvía a echarse, apoyado en aquella tumba; hasta que lo encontraron
muerto.
En ciertas culturas se ha adoctrinado que los animales no tienen
alma, en el sentido de no tener sentimientos como los humanos; porque una cosa,
según estas doctrinas, es ser humano y otra animales. La ciencia, la única que
habla de la verdad que puede demostrarse para que lo sea, desmiente esto; y las
personas sin prejuicios religiosos, pueden comprobarlo infinitamente. Tantos
casos.
Entonces no es de extrañar, lo que cuentan unas personas,
que teniendo una pareja de periquitos o avecillas, una murió de vieja y la otra
se arrinconaba, sorprendiéndose que en los ojillos se formaran lágrimas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario