Si desciendo
de dos personas (mis padres); de cuatro (mis abuelos); de ocho (mis
bisabuelos); de dieciséis (mis tatarabuelos); y así… ¿cuántos son mis ascendientes?
Toda
paradoja—contradicción en el pensamiento; nunca en la realidad—, siempre
implica un punto de quiebre, un punto crítico para cambio de dirección en el pensamiento
puro, atascado, ilógico, por alguna causa, este cambio obligado por la paradoja,
es necesario para que el pensamiento
represente realmente al mundo físico.
Retomando el
tema; no podemos — por respeto a la verdad: relación unívoca entre el objeto real,
físico, material y su representación mental, dendrítica—, no podemos o no
debemos, concluir que nuestros ascendientes son infinitos. Luego, cómo es
entonces; cómo son las ideas en lógica que expliquen la realidad.
En el origen
de la Vida, en particular la humana, y de manera semejante, en el del Universo, hubo un momento cero, de inexistencia de
seres; sólo de materias y energías, que interactuando, generaron el actual
universo y sus contenidos, entre ellos seres vivientes en el planeta Tierra; en
el que muchos humanos luchan por volver un hogar en pleno sentido; para todos,
sin privilegios.
La formación
de los seres vivientes, se acepta que se produjo en los antiguos, los
primigenios mares terrestres; soluciones
de sales diversas según su química, que producían infinitas moléculas, enzimatizadas,
catalizadas por las diferentes energías provenientes de nuestra estrella Sol.
Cada molécula con sus propiedades y características; en calidades, cantidades
diferentes; en combinatoria sin control o quizás planificada por fuerzas
misteriosas que el humano quizás jamás podrá entender.
En este
espacio, cuna líquida sometida a radiación solar, se formaron las moléculas más
extraordinarias, complejísimas, en millones de años, moléculas con la
extraordinaria capacidad, propiedad de reproducirse tomando materia del medio
en que existían. Habían nacido los primeros seres vivientes, como simples moléculas
vitales al comienzo.
Los seres
humanos, fueron uno de estos seres que se formaron en los mares terrestres
primitivos; luego, los primeros sólo fueron unos pocos y de allí provenimos
cada individuo de la actualidad en el planeta Tierra.
A menos que otras teorías primitivamente científicas
o inquisitoriales digan otras cosas.
El sólo
pensar que provengo de unos 4096 y más, que me hubiera gustado conocer, aunque
sea en foto, me escarapela el cuerpo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario