La especie
humana, es la única entre los seres vivientes, mamíferos, capaz de cultura,
civilización. Sin confundir civilización con organización social de una
especie, porque en tal sentido, insectos la superan, como puede comprobarse en las
especies de hormigas, abejas mieleras y otras; en las que una ley invisible
gobierna a un conjunto diferente de miembros.
No existen
pruebas suficientes que demuestren que la “Teoría de la evolución de las especies”,
sea una realidad; entendiendo por “Evolución Darwiniana”, la transformación
anatómica de una especie, por influencia del medio ambiente en el que existe,
el clima, la geografía, las radiaciones solares y quizás de otras estrellas en
la era en que viven, transformándose la especie o raza, en otra muy diferente;
como se sostiene que los humanos
provienen, por esa evolución , de los simios; criterio basado en sus semejanzas;
y porque la mentalidad de los científicos de esa época no estaba aún
evolucionada para tratar tales temas.
Los humanos,
entre todas las especies, es la única que usa sus manos para la transformación
del medio en que existen, crea un lenguaje de comunicación y registro para la
posteridad. Por qué sucedió esto en esta especie y no en otras, como la de los
simios, es un misterio, falta por encontrar una teoría sólida. Sólo se sabe que
el humano viviendo por millones de años como todos los mamíferos, de pronto
empezó a actuar de maneras diferentes, usando sus manos para la construcción y
uso de armas por ejemplo, de herramientas después. Desde que comenzó este
fenómeno de usar el medio para transformarlo en su beneficio de sobrevivencia y
comodidad, no ha cesado; en la dirección de la tecnología se orienta todo su
pensamiento, especialmente el científico y empresarial especialmente; se diría
que su inteligencia tecnológica va aumentando con su tiempo histórico, y tiene
por acciones el dominio completo del medio, incluyendo a sus semejantes.
Pero la
especie humana, única, está formada por razas y un sinnúmero de subrrazas; con
otras en formación ilimitada, por mestizajes. El constante aumento de las
poblaciones y desarrollo económico, comercial, hace que los grupos humanos
lleguen a relacionarse; a intercambiar culturas, a influenciarse cada vez más
profundamente. Los espacios remotos, desconocidos, van acercándose en una
humanidad más globalizada.
En estos nuevos marcos de la realidad de la
humanidad, donde los más civilizados se asombran, espantan, por ejemplo del
canibalismo, vivir desnudos, directamente de los que les provee la naturaleza,
tal como hace millones de años, en esta época actual. Los más aún primitivos no
tienen cómo seguir en existencia independiente, desconocida para los demás. Hay
unos primeros contactos y luchas; algunos civilizados, románticos, idealistas o
sencillos también, opinan que se les debe dejar que vivan sus culturas, pero la
interrelación es inevitable; los civilizados invaden sus espacios por los
recursos naturales; las leyes les favorecen o las fuerzas físicas.
Así, por las
buenas o las malas, los pueblos primitivos se van diluyendo en los civilizados;
sus prácticas culturales se pierden en el olvido, su historia no se ha
registrado; sus propias razas desaparecen en las poblaciones y el tiempo. No
tienen otro destino; la lucha les lleva a la desaparición como pueblos; la
ignorancia relativa permite el robo de lo que les pertenece. Sólo hablando,
practicando las leyes de los civilizados, podrán sobrevivir como personas,
individuos, pero como culturas, desaparecen, lentamente en su ocaso; uno tras
otro estos pueblos que recuerdan cómo empezaron todos los humanos.


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