Un enfermedad, o todas, son alteraciones del estado normal o
de salud de un ser, provocada por causas externas.
El Alzheimer, en ese sentido no es una enfermedad— que por
supuesto los vendedores, fabricantes de medicinas defienden que los es; la
cantidad de ancianos crece en el mundo, por su aumento en el tiempo de vida—, es
un “Borramiento de la memoria”; empezando por la última información, llegar a
la niñez y borrar todo ello.
Tal parece que la naturaleza dispuso que los humanos,
hablando sólo de ellos, debieran morir de viejos y no de otras maneras, porque
los programó para la muerte en vejez. Es característica de los ancianos, quizás
con excepciones, este fenómeno de olvidad todo y quedar en cero, listo para que
finalmente, un organismo ya sin energía detenga el funcionamiento de pulmones y
corazón; todo en serenidad; sin pensamientos finales; pero sólo en autentica
vejez. Luego, el Alzheimer es una generosa preparación para la muerte de los
viejos.
El tema es polémico, especialmente cuando hay muchos
millones de dólares que pueden ser de rentas hasta en el último momento de una
vida. Que dicho sea de paso, la muerte de un viejo, no debe doler tanto; se
puede vivir mucho, pero no eternamente; sino pregúntenles a los poderosos
faraones con todo el oro de mundo sobre ellos; o en el tremendo egoísmo de ver
que otros seguirán viviendo, como en algún rey chino.
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