Para las personas que usan intensamente el cerebro, que como
todos órganos, necesita descanso, el alcohol contenido en el vino y otras
sustancias, adormecen el cerebro y en cierta cantidad, no lo deja trabajar; en
otras palabras, lo hace descansar; como se hace descansar para su recuperación
a los músculos muy ejercitados.
Luego, en los días en que se descanse, para el cerebro es
bueno beber unas copas de vino, si lo acompaña con platillos de carnes, mejor;
porque nos hace descansar de las preocupaciones y de las ideas obsesivas.
Tomarse unas vacaciones, bebiendo vinos, es una gran terapia para los cerebros
cansados, abrumados.
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