Caminaba por las calles, como en tantas noches,
Las sombras me seguían y me hablaron,
De ellas escuche, sólo duros reproches,
Después, en silencio se quedaron.
Nunca he podido compensar la oportunidad perdida,
Por no besar aquellos labios de niña,
Mi alma enfurecida no lo olvida,
Cuando mi memoria el pasado escudriña.
Con eso las tinieblas me apuñalan,
Cuando recorro solo las calles que ella caminaba,
Con sus negros dedos rincones me señalan,
Yo en realidad con intensidad la amaba.
Hoy ha pasado el tiempo inevitable,
No tengo de ella el recuerdo de un beso,
Por eso siento la vida miserable,
Que fui un gran ingenuo lo confieso.
Ω
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