El planeta Tierra no es un espacio invernadero; a pesar de
que la atmósfera es una sola, se producen dos polos opuesto de temperatura, que
no se combinan para dar una temperatura media: intenso calor en un hemisferio y
temperaturas extremadamente frías en el otro, simultáneamente.
En esta situación, los valores térmicos van creciendo, en un
desarrollo difícil de prever exactamente, para especular en sus consecuencias sobre
las especies vivientes, y en especial en la especie humana que cada año es la más
afectada.
En los Nichos Ecológicos, la variable temperatura, cantidad
de calor, son determinantes en la presencia de especies vegetales y animales,
incluyendo al humano. Cada una sobrevive y se desarrolla perfectamente en una
temperatura y cantidades de calores específicos; produciéndose desplazamientos
o emigraciones de la especies a nuevos nichos con nuevas temperaturas. Luego,
no debe llamar la atención que especies no existentes en un espacio aparezcan allí,
y desaparezcan de sus anteriores nichos. Habrá mucho que ver.
¿Y en cuanto al humano? Podemos fantasear en ciencia
ficción; imaginarnos, dentro de millones o quizás billones de años, que alguna
nave extraterrestre extraviada, llega a nuestro planeta, pero ya completamente
congelado; recorran sus antiguas ciudades congeladas eternamente o hasta el
próximo Big Bang, y vean a los humanos como estatuas de hielo, en las calles,
en sus vehículos; en sus casa, bebés en sus cunas…
Nadie tiene el libro del destino del planeta Tierra, que
tiene la mala suerte de estar dominado por casta de humanos codiciosos,
egoístas, perversos con los de su misma especie, razas.
Ω

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