Me enfurece cuando voy a mi jardín,
El ver a tantas hojas destrozadas,
En su bellas formas deformadas,
Por mil insectos que en ellas ven un gran botín.
No rabíes y hecha insecticidas,
Me dicen las familias muy burlonas,
Así acabarás con las ladronas,
No verás ya más hojas con heridas.
Qué fácil es hacer lo que es sabido,
Pero hay algo intranquilo en mi conciencia,
Algo que te grita desde el fondo la experiencia,
Que por ignorancia, cuántas cosas, buenas, bellas,
hemos perdido.
Aquellas feas orugas que devoran el follaje,
Las ves que comen con apetitos voraces,
Si de ellas fácilmente te deshaces,
No verás hermosas mariposas en aquel paisaje.
Ω

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