Por qué tanto misterio en los
jardines,
Cuando el sol lejano desaparece,
En plena obscuridad como fantasma
camines,
Suele haber un gran placer cuando
anochece.
Pocas son las flores de la noche,
Que calladas viven toda su vida
en unas horas,
Por eso de perfumes ciegos hacen
derroche,
No son por sus formas o colores
encantadoras.
Ellas calladas a nadie se
muestran,
Por qué una existencia así
desafía al intelecto,
Sin embargo con sus aromas solos
ellas demuestran,
Que no siempre el espíritu es
trastornado por un aspecto.
Sin embargo mi espíritu no puede
entender,
Esa existencia tan efímera, de
misterio llena,
Se siente intensa su presencia
aunque no se la pueda ver,
Más una vida como monasteril,
provoca desconcierto y pena.
Ω

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