El
tiempo aplacará tanto el dolor como las indignaciones...pero...se volverá a
repetir, en una sociedad casi a la deriva; donde algunos están parapetados en
sus castillos bien protegidos; y otros discuten por cincuenta centavos más
barato por no poder pagar seguridad y hasta comodidad.
Nada
hay más conmovedor, que estruja el alma, que las lágrimas de un hombre, educado
para que no llore y se quiebra ante los cadáveres de muchos de los suyos que no
volverá a ver, oír, tocar. ¿Qué decirle a él?
Ω
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