La lucha entre el
derecho a la sobrevivencia y la ley. El Estado no debe dejar que los pueblos,
por muy anónimos, familias, personas resuelvan sus problemas de existencia por
su cuenta y luego aplicar la ley. Debe
haber previsiones. Hay poblaciones totalmente abandonadas como si no
pertenecieran a la sociedad peruana.
Las autoridades
elegidas para gobernar, en un pésimo sistema electoral, no coordinan y cada
quien hace su maldita gana. No hay reuniones operativas, de solución de
problemas y desarrollo, entre alcaldes, gobernadores, parlamentarios regionales
y los ministros; cada quien es autónomo para disponer de los dineros del fisco
sin balances, sin informes.
Los denominados “Caballos
Blancos”, son indicadores de las tremendas fallas de la democracia; proyectos
mal calculados, nunca terminados por las administraciones de turno; esto en
cada gobierno. No hay una institución burócrata que se encargue de la
continuidad del proyecto hasta su culminación más allá de los periodos
gubernamentales. El gobernar siempre les queda demasiado grande para los
cerebros y capacidades de los políticos gobernando.
Hay millones de
dineros que se quedan en pocos bolsillos cuando no se cobran todos los
impuestos, cuando hay corrupciones; dineros del fisco perdidos cuando delincuentes
llegan a los cargos públicos.
¿Desarrollarán los
peruanos alguna vez un sistema político donde todos los burros jalen la misma carreta
y en una misma dirección? El deporte nos da ejemplo: los jugadores pertenecen a
sus clubes, defienden sus camisetas locales, pero en las competencias
internacionales, dejan esas camisetas para ponerse la común, la universal del
país.
Esto no existe en
el Parlamento, en el ejecutivo; donde jamás renuncian por un periodo a las
camisetas de sus intereses egoístas, no sociales, sino partidarios, de familias.
Por eso Perú como país, jamás llegará a metas superiores; mientras, no faltan
quienes se llenan los bolsillos con dineros que depositan en otros países; y hasta
usando lo medios mantienen la situación que les favorece.
Ω
No hay comentarios:
Publicar un comentario