Por un mal examen en la
universidad, rumiaba disgustado,
Mientras por muchos minutos, esperaba el bus que me
llevaría a casa,
Por no estudiar suficiente, lo
hubiera aceptado,
Pero por qué el que lucha con
denuedo, también fracasa.
Llega por fin el viejo bus y me
voy calmando un tanto,
Está casi vacío, me impresiona su
soledad de cementerio,
En la siguiente esquina, sube una
muchacha indígena, con un bebé y obscuro manto,
Se va hacia los últimos asientos
y el bus se llena de misterio.
Qué demonios pasa me digo sobresaltado,
Con mucha discreción, volteo a
verla a la distancia,
Qué joven es, mira a su pequeño,
una luz de ternura, a su alrededor se ha formado,
Qué ropas tan humildes, qué
extraña circunstancia.
Está sola, no hay padres, no hay
esposo alrededor,
Nervioso veo que el chofer por el
espejo me está observando,
Por qué en el bus hay ahora una
ambiente de esplendor,
Cómo puede una pequeña ahora
madre, olvidada de todo estar ahora amando.
Un mal examen es mi desgracia fatal,
Debo bajarme ya he llegado a mi
destino,
Una joven muchacha me ha hablado
del amor maternal,
Para mí un examen, para ella un
pequeño, es ahora su camino.
Ω

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