Ese drama sólo existe en la cultura cristiana, de la
hipócrita monogamia, y altamente practicadas sodomías, disfrazadas de celibato,
especialmente en el clero.
En una civilización
de poligamia, esto de cuernos, no existe; el varón va tomando nueva esposa
conforme pasan los años y nadie se altera por ello; es cuestión entonces de
cultura; en marcos de libertad, no de libertinajes ni tiranías.
Curiosamente las
chicas musulmanas se pasan al cristianismo, no por cosas de sexo, sino porque
en la cultura cristiana tienen libertad; no son objetos de propiedad de nadie finalmente.
Todos los humanos, sin importar el género, raza, situación
social…, tenemos los mismos derechos y obligaciones, que deben estar contenidos
en una constitución de la humanidad, con observancia muy severa.
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