Dicen que sin padres no habría madres.
Luego, alguna importancia tienen.
Los hombres, llegan a la categoría de
padres cuando han engendrado o han fertilizado a una mujer, hembra humana, y
aparece en la familia, sociedad un nuevo ser; totalmente desvalido.
La naturaleza ha previsto ya un rol para
el macho humano y para la hembra, dándole enorme responsabilidad a la mujer,
responsabilidad que para cumplirla, hay tantas mujeres, las mayorías, que se
les puede considerar como heroínas por ello; desde sus partos por cesáreas
hasta las malas noches por el hijo enfermo, pero…esto es de ellas.
Pero de lo machos, de los hombres, qué
podemos decir.
Los humanos, como especie a la que
pertenece el hombre, son mamíferos; considerada como de los seres vivos más avanzados
o evolucionados en desarrollos. Las conductas de estas especies en la procreación
son muy parecidas; se puede decir que los simios se comportan, en los primeros
años como los humanos o viceversa en los partos y crianza de los cachorros.
Obviando la fertilización, y el parto,
comienza la crianza, la protección al pequeño, que siempre asumen las madres,
no así siempre los padres o machos. Hay bastante pan para rebanar en el tema,
además no es nuevo; pero focalizándonos en las conductas del hombre en la
crianza, se tienen hasta extremas: enorme responsabilidad en algunos, total indiferencia
en otros.
Hay
padres, de diarios sucesos de conductas increíbles en humanos, pero reales, que
mejor por conocidas, no mencionar, por lo repugnantes e indignantes aun para el
menos sensible de los humanos.
El rol asignado por la naturaleza a los
machos, que no siempre cumplen, y menos en los humanos, son el de proveer de
alimentos y de protección; hasta que los pequeños llegan a tener edad
suficiente para, por educación, poder sobrevivir independientemente.
Es acá donde aparecen clases de hombres
respecto a la crianza de los descendientes. Tantos casos diferentes, de
extremos, pero volviendo al que denominaremos macho responsable, considerado
también, tenemos aquellos que manifiestan ese sentimiento tan complejo de
definir, que es el de amor, esta vez a los hijos.
El amor, en general, es complejo de
definir y quizás sea mejor que sea así; para que no pierda su misterio, su magia;
más sus características son el de fuerte interés por el ser amado, y muy
intenso sentido de protección, aun con la salud o la vida en riesgo.
El padre amoroso, se esfuerza por hacer
felices a sus hijos, su familia; siente que una poderosa responsabilidad lo
domina y se entrega a servir a los suyos; esto lo percibe la familia y viven
orgullos de él y con él. Pero, nunca es más feliz y triste a la vez, cuando ve
a los hijos e hijas con alas grandes, listos para volar lejos del hogar.
La sociedad ha determinado un día del año
para reconocer en los padres la responsabilidad, hacia seres que no existían;
la consideración a la mujer que la vida le puso como pareja para tan compleja
responsabilidad de procrear y criar; eso le reconocen los hijos y por ello en
este día, que deberían ser dos, lo agasajarán en sus realidades, donde más que
lo material de ricos platos con competencia culinaria en Perú, y tragos, por
supuesto; esté el sentimiento que no hay que comprarlo; con un tierno: ¡Feliz
día viejo!
Ω
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