Ninguna religión les
da de comer o protege del frío, enfermedad, seguridad, a los humanos; son las
acciones produciendo alimentos las necesarias, con organización de sus
comunidades; las ayudas con conocimientos y financiamientos, facilitan la
solución del eterno y grave problema de la miseria en la humanidad; con la inmoral indiferencia de tantos que se
han enriquecido y se enriquecen con los recursos naturales de los ignorantes,
analfabetos; con tanto incompetente y traidores en sus países.
Se supone que la
Religión en general, así como las filosofías, son ideas para aprender a
soportar el infortunio de la existencia para la mayoría de humanos
históricamente; ante el misterio del existir; pero los humanos tenemos también
un cuerpo que siente hambre para vivir, siente frío, no tiene seguridad ante
los delincuentes, ante las enfermedades; ante la ignorancia de no saber una
actividad económica que permita realizar un trabajo para vivir de él.
Los ejecutores de las
religiones, los sacerdotes, se limitan a lo intelectual, a lo idealista,
olvidando que el alma no siente el hambre del cuerpo; por ello las religiones
no son soluciones para la materialidad del humano. Hay religiones con poderosas
estructuras orgánicas, que bien podrían ayudar prácticamente, materialmente, a
reducir la miseria en el mundo; si crearan centros de trabajo, en el campo, en
las ciudades, por ejemplo; si intervinieran pragmáticamente en la vida de la
sociedades donde existen.
Ω
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