Lo que sucede en la tienda
fujimorista, es común a las demás; por la sencilla razón que políticamente el Perú
se reacomoda o lo necesita. Empieza el roce de generaciones para la continuidad
histórica sin cambiar nada o cambiando profundamente la forma de gobernar y
existir en la patria peruana; la necesaria recusación de las formas históricas,
cavernarias, de gobernar este pequeño país geográficamente; cuyo destino
dependerá en última instancia de los mismos peruanos y peruanas y de los que se
acogen a vivir en este territorio.
Las bases están allí;
son las que realmente llevan las camiseta y periódicamente eligen o deben
elegir a sus necesarios representantes;
acertando algunas veces, equivocándose otras.
Nunca falta la grita
de los acomplejados; los sin bandera; tantos usando el periodismo para su
expresión y sueño de ser conductores de masas; ya que nunca serán ni
parlamentarios y menos presidentes. Verdaderas serpientes viperinas, que atacan
cobardemente cuando la víctima tropieza, pero huyen con rabos entre las patas
cuando se recupera.
A pesar, y
curiosamente entre los peruanos; mientras su política está por los subsuelos,
su economía camina, su sociedad vive, aun con bolsillos agujereados de sus
trabajadores y con agujeros más grande en los que no tienen trabajo; el Perú
camina, flota, porque así lo quieren sus habitantes de bien.
El capítulo de
política actual entre los peruanos está en pleno proceso, porque culminará en
camino nuevo para nosotros. El empresario debe seguir trabajando, invirtiendo,
pagando sus impuestos; el trabajador, siendo más competitivo, aunque su
capacidad de consumo aun sea baja; y la burocracia, siendo más eficiente,
buscando la manera de ser más rápidos en
los trámites y contralorías; con huesos sólidos en la manos para que no se las
quiebren.
Estamos cerca de
nuevas elecciones; las bases deben concientizarse para seleccionar nuevos
representantes sobre el referencial de las últimas décadas de historia en el
Perú; es el camino dentro de una república y democracia.
Ω
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