En el sur de Perú,
aún se tiene por diversión campesina, la “Pelea de toros”; no hay fiesta que no
se celebre con exquisitos platos campestres, música tradicional, chichas…donde
dos toros entablan lucha cuando se les pone cerca; chocan sus cabezas astadas y
empiezan a empujar; así lo van haciendo hasta que uno de ellos no soporta el
cabezazo y los empujones y huye; así termina la pelea, sin muertos ni heridos; bueno
en el amor propio del dueño, y quizás en el del toro también. Esta es la “Pelea
de toros”.
Pero existe otro
espectáculo traído de la España colonizadora; que se remonta a la época de la
civilización romana y sus juegos en sus circos sangrientos, o inspirados en
ellos: la “Corrida de Toros”. En algunos países, especialmente, el de origen,
España, se le práctica como un espectáculo de bravura, elegancia, clase. Los
toros, más que entrenados para el espectáculo, son amaestrados para que se
comporten sin peligro para el torero, aunque no siempre es así, porque no todos
los toros son ingenuos. El espectáculo, es conocido, luego, se pueden obviar
detalles.
Más recordando lo
esencial; el toro es obligado a entrar a un espacio, el ruedo; donde en primer
lugar, es “Picado” en el lomo con bayonetas que le llegan a los pulmones y los
hacen sangrar, con lo que el animal empieza a asfixiarse con su sangre y así está
preparado para que el Torero juegue con él hasta que semiahogado, es finalmente
asesinado con una espada.
En la corrida de toros, el animal ya está condenado
al asesinato, desde antes de nacer o desde el vientre de su fina madre.
Con ciertas reglas,
esta barbarie podría tolerarse; por ejemplo; sin picar al toro; sin matarlo;
torearlo por un rato, gozando de las figuras, que no dejan de impresionar
cuando el toro, lleno de banderillas sangrantes, enfrenta vigorosamente al
asesino, que en actitudes teatrales, sacan aplausos a las finas y sensibles
damas de los palcos; habilidad para evitar cuernos afeitados; cosas así.
Si al fútbol, se le quitase el reglamento, los
jugadores hasta se asesinarían.
Ω

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