Por el lado peruano, era preferible una táctica de ratoneo, ante
la calidad del rival para impedir los goles y usar punteros como Carrillo; no
dejar que se apoderaran de la pelota, es decir, no dejar que la quitaran tan
fácilmente frenarles la energía que sorprendió a Gallese.
No es fácil hacer una
interpretación real de la participación del equipo peruano, hasta que pasen más
partidos.
Hubiera sido injusto que no clasificara por una actuación
imprevista de Brasil; pero lo importante en dónde se está y no el camino
recorrido. Se aprende más tropezando y hasta cayendo; y como opinara con mucha
honestidad la Foquita: “Fue el partido más difícil que me toco jugar”; y ya
veremos de cuánto ha servido.
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