Los ministerios de justicia y del interior, bajo órdenes del
presiente del Perú, han fracasado en su función de su participación en la
aplicación de la ley; junto con el poder judicial, actúan políticamente usando
las leyes para sus intereses dogmáticos en sus enfrentamientos con otros grupos
políticos.
Se enfrentan al
ministerio público, que deberían en conjunción, combatir todo lo delincuencial,
esté donde esté, y con la verdad; no el sabotaje a la ley, a la sociedad
peruana.
No hay mal que dure
cien años, no hay cuerpo que lo resista. Basta de víctima inocentes. La verdad
se impondrá duramente finalmente.
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