Todos los seres
humanos, tenemos los mismos derechos en nuestras sociedades; pero no somos
iguales; ni en razas, ni en culturas, ni en sexos, ni en estados socio
económicos, ni en religiones, o clubes de fútbol, mis ojos son castaños y medio
jalados, los de mi joven vecina son verdosos y como enormes almendras; más, nos
debemos mutuos respetos, en las diferencias.
El respeto, sinónimo
de ser civilizado, consiste en no hacer daño al que es diferente; aunque no estés
obligado a la solidaridad, no debes desearle ni hacerle mal y crea ley sociales
humanas, racionales.
Es algo que los aún
con espíritu de animalidad no entienden. Paciencia, pasarán diez, cien años,
mil años, y las gentes actuales morirán y el mundo cambiará; de hecho no será
igual. Por mucho oro robado que tenían los faraones, no se lo pudieron llevar a
la muerte inevitable, y ladrones comunes despojaron sus tumbas; hace unos días
murió para siempre un multimillonario, no pudo evitar, con todos su dinero, los
achaques de la vejez, ni se pudo llevar al otro mundo, que lo hay para algunos
creyentes, no pudo llevarse ni un centavo de dólar.
Menos mal que nada
dura; ni lo bueno, ni lo malo; ni lo bello, ni lo no bello. Hay que aprender a vivir
el buen momento y soportar el malo, buscando la manera de cambiarlo.
Ω
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