Los peruanos no sabemos
gobernarnos democráticamente; en un territorio fabuloso, porque hasta las
alturas de sus montañas, además del enorme contenido de minerales, son
potenciales para represas-agricultura y energía hidroeléctrica, con millones de
hectáreas aun para cultivar; mientras los millones de nuevos peruanos, se
apiñan en las ciudades de la costa.
Las conductas son
delincuenciales, cuando se llega al poder político temporal, y se busca llenarse
los bolsillos lo más rápido que se pueda y como sea. Sin embargo, a las buenas
o a las muy malas, las nuevas generaciones de peruanos, usarán la democracia
para el bienestar de todos los que habitemos este espacio terrestre llamado
hermosamente Perú; o el honor y la civilización se los demande; porque la
sociedad, la cultura peruana, debe de ser una institución decente en el tiempo,
no sólo lo que hagan malos individuos y pequeños grupos pasajeros en ella.
Ω
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