A qué grado de
degeneración pueden descender tantos humanos; unos como actores y otros, los
principales responsables, los espectadores, que pagan por estas perversidades,
junto con los organizadores de este maldito negocio, que en Perú debe ser abolido; por el Parlamento,
cuando tengan tiempo de ver los verdaderos temas de la sociedad peruana.
¿Podría alterarse
esta práctica, hacerla más amable, civilizada? Tal vez, sí. Si se elimina el
picar al animal, el asesinarlo y dejar con vida y sólo agotados a toro y
torero. Pero, difícil cambiar la más que animalidad, que sólo debería ser del
toro, cambiar la perversidad, arrastrada desde el circo en la antigua Roma.
Estas prácticas,
semejante a las peleas de gallos con navaja, deberían ser desterradas o
variadas de las actuales formas. Pero, tal parece que es difícil desterrar del instinto
salvaje de depredar que subyace en tantos seres con formas de humanos.
Pero los gobernantes
en Perubamba, no tienen tiempo para ver los temas de hacer de la sociedad
peruana una civilizada; no les queda tiempo por defender sus sueldos, cargos
que les dan extraños placeres; todo basado en envidias, odios que se producen
en enormes cantidades en este pequeño, aun por hacerse, nación.
Ω
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