Los millones de
hectáreas debajo de los árboles de la amazonia brasileña, son codiciadas por
los explotadores de la soja y maíz híbrido de los grandes países para las
cercanas décadas; los minerales y los hidrocarburos allí existentes no son nada
porque luego de extraídos no hay más; pero las tierras seguirán producido
alimento humano directo o indirecto.
Esos dos productos,
son la base para la producción de otros alimentos; y de alimentos vive el
hombre, no de petróleo, gas o minerales finalmente. ¿Podrán los neoliberales
brasileños contra las jaurías de neoliberales del mundo?
La hipotética
catástrofe, sólo podrá ser frenada, sino revertida, dándoles a los indígenas
parte de la propiedad de esas tierras en un 80%.
Ω
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