En Perú actual,
ningún poder va más; ni el Legislativo, ni el Ejecutivo, ni el Judicial; ni el
Electoral; ni los medios de comunicaciones, sesgadas, mentirosos, omisores de
la verdad, ni medios privados bien pagados, ni estatales mal administrados. Con
una nueva y poderosa fuerza que puede ser de manipulación de voluntades a
través de la mentira política abierta, que es en las redes sociales; formadoras
de ideología, hoy en adolescentes, que mañana serán los nuevos ciudadanos,
habitantes de Perú.
Mientras más
pronto se vayan todos, mejor; para comenzar de nuevo, sin repetir los tremendos
errores que han generado también tremenda corrupción, que no deja que el país
atienda lo sustantivo para toda la sociedad peruana.
Los empresarios,
no deben aplicar en su metodología, lo político-militar, del fin justifica los medios.
En Perú, existen
excelentes empresarios, trabajadores y parte de la burocracia, que hace con
eficiencia su función, en medio de la selva de su administración, sino no
estaríamos aun flotando económicamente. Pero también hay empresarios, de
razones desconocidas para el público, los neoliberales, que desconocen al
Estado, que no pagan sus impuestos; que son los que dan la vida económica a la sociedad
peruana, empezando que sus impuestos pagan los sueldos de la empleocracia, inversiones
fiscales y que de ellas, esos dineros regresan a las empresas como producto de
las ventas, que generan utilidades.
Los empresario peruanos,
no deben detener su marcha actual, sus trabajadores tampoco, mientras la
burocracia hace su trabajo. La problemática de las inversiones debe ser
resuelta ajustando leyes, pero no permitir las destrucciones materiales ni
morales de los peruanos que necesitan trabajar cada hora del día para sobrevivir;
con tanto infiltrado en las protestas, resentidos sociales, fanáticos, más que
luchadores sociales, que buscan detener el aparato económico, destruirlo, como
es su meta.
Ω
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