Otro gigante de la
melodía lírica que se va; lejos está ya
el gran mexicano Juan Gabriel; ahora le tocó a otro divo de la creación y
ejecución del canto lírico, al español Camilo Sesto.
Siempre habrán nuevas
primaveras, pero no serán, no son las mismas; cada una deja recuerdos y a la
vez estos también desaparecen con las personas. Siempre será un misterio la
existencia del humano, la de todos los seres vivos.
Su música no sólo
escarba en nuestra memoria sentimientos por algunos ojos color de miel, sino
también de los símbolos de la matemática que con un café cargado estudiábamos
hasta media noche, acompañados con aquellas notas de melancolía, tristezas de
amor de sus canciones; aquella de los amores imposibles tan hirientes en el
alma de cuando éramos jóvenes.
Adiós maestro…mejor…
hasta pronto.
Ω
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