El Capitalismo, el
libertino, el incontrolable, aún por sus propios creadores, como sistema
económico-social, no tiene más conducta que la de un depredador: no puede
existir sin devorar países, humanidad, para ejecutar reinversiones y crecer sin
controles.
Las empresas
capitalistas, cuando sobreviven, obtienen utilidades que son reinvertidas…inevitablemente;
así empieza el imperialismo del capital en todo el mundo; sin excepción de los países
comunistas; hoy capitalistas en lo económico, comunistas en lo político; finalmente,
todos capitalistas libertinos, víctimas de este monstruo con vida propia que es
el capitalismo de la inversión, de las utilidades exageradas, egoísta, y la inevitable,
fatal reinversión.
Sólo con masas de
dinero enormes, o capitales, se puede, crear las grandes obras, pero, ¿en qué
momento entonces el capital daña y dañará definitivamente a la humanidad, en su
civilización actual, dando paso a otros sistemas sociales de existencia?
El error es humano,
está en la codicia, el despotismo: “Quiero tener toda la riqueza del mundo”, “Yo
soy superior a los demás, como persona, como familia, como clases social, como
país, como cultura, como raza, como grupo de poder universal”. Así nacieron las
monarquías, hoy resucitadas en el comunismo, dinástico también.
Sin embargo, aún se
puede rescatar, por más tiempo, quizás no, del capitalismo, su poder de fuerza
económica para las inversiones: la reunión del dinero social, de los ahorros de
los ciudadanos, imposible fuera de la sociedad. ¿Dónde está la falla? porque la
hay. Es precisamente las mencionadas: codicia y despotismo.
Todo empresario que
tenga utilidades, debe conceder un porcentaje de ellas a sus trabajadores; no
como socios, sino como trabajadores-lo de sociedad es a través de las acciones-
con derecho a la riqueza creada por el sistema Empresario-Trabajador-Estado
(Burocracia). Sólo en los casos de obtener utilidades; sin fijaciones
totalitarias de precios, salarios… remates irracionales en las quiebras
empresariales.
Pero en el fondo del subconsciente
hay como una risita burlona: ¿Todos los trabajadores con derechos a utilidades
cuando las hayan? ¿Acaso no sería este el motor que mueva al conjunto
empresarial, más el Estado, hacia las utilidades?
Una cosa es
indiscutible, el actual capitalismo devendrá nuevamente en guerras; no sabemos cuál
será el camino de la humanidad después. ¿Revolución pacífica? De la cual fumas.
Ω
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