Tanto la mina Cobriza
como la refinería de la Oroya, debería adquirirla el Estado peruano, con
administración de expertos extranjeros, en concursos, de los mejores en el
mundo.
Por más que chillen
los burócratas peruanos de izquierdas o derechas, pseudonacionalistas,
patriotas, más bien parásitos de las empresas públicas que sabotean a estas
empresas de todos los peruanos, con propiedad sobre ellas y que los parlamentos
jamás controlan con decencia, por eso el desprestigio de la empresa pública que
con Velazco algunas fueron suficientemente eficientes, por la eficacia de sus
gerentes, competentes y nacionalistas, que no las tenían oxidándose como Cerro
verde.
Ω
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