A las mujeres, hembras humanas, y en general a todas la
hembras, la naturaleza les dio la máxima responsabilidad en la perpetuación de
las especies, de la vida; desgraciadamente, en la mayoría de casos, no
encuentran en los machos el apoyo que deberían darles; por eso se las tienen
que arreglas solas, y tantas veces tienen como peor enemigo al mismo macho.
Si tuviera que
decidir entre la humanización y su destrucción definitiva, optaría por los
último; ya lo dijeron filósofos sobre que vivimos en el peor de los mundos y
que no podría haber otro mejor que el que vivimos.
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