Parece la misma figura para los políticos de Sudamérica o América Latina; y también para Perú, lo que sucede en el primo hermano Brasil; los partidos políticos peruanos deben de cambiar de líderes, renovarlos; fríamente hacer un balance de su actuación histórica en beneficio de los peruanos.
Renovar, renovar, las
dirigencias en los partidos políticos de Latinoamérica y lo que le toca a Perú.
Al mal jugador, se le nota a los pocos minutos de actuación; darle el beneficio
de la duda, observarlo y, o hacerse a un lado, apoyar, o cambiarlo.
La renovación parece
evidente; pero muy compleja, difícil, por lo amañado para que esto no suceda:
las organizaciones políticas no están activas; no existe en ellas una
organización clara como de institución para la renovación, son de existencia
hasta que mueran los líderes y con ellos el partido político, base de las
democracias y repúblicas; dejando a las bases que creen en ellos a la deriva;
para una próxima aventura.
Luego, los partidos
políticos, con sus bases de chasís, deben de renovarse; seleccionar a sus
mejores representantes; los mismos líderes optimizar o cambiar sus filosofías
personales, de grupo o que le dan al conjunto político que dirigen. Si se va a
gobernar en democracia, que esta empiece por casa; caiga quien caiga, si no se
acopla a los vientos nuevos. Crear su propia constitución hecha racionalmente
para los tiempos nuevos; que nacida en el grupo político, se exprese en el
gobierno a todo nivel; no biblias de créeme lo que leo de ella y sígueme a
ciegas.
Los peruanos, podemos,
renovar como lo hacen los árboles en primavera, nuestra política; democrática,
sin jamás tiranías, dictaduras, totalitarismos, monarquías de ningún color, que
coacten la libertad, el derecho a la propiedad; la obligación moral de la
convivencia en solidaridad, prosperidad material equitativa, por el reparto de
utilidades de las empresas privadas o estatales con sus trabajadores cuando
ambas fuerzas creen esas utilidades; para todos los que vivan en el territorio
peruano, tan potencial para una vida en paz y sin angustias, en especial para
los más débiles, desventurados; conociendo, actualizando la experiencia
histórica de la cultura de siglos que pobló estos territorios sudamericanos, en
lo agrícola principalmente.
No hay marcha atrás,
a crear un nuevo Perú pacíficamente, con racionalidad. En lo legal, hay
políticos que no deben de estar presos, o seguirles el proceso en libertad;
porque si no, las brasas nunca se apagarán y puede reavivarse un incendio.
Ω

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