El terror,
destrucción de ciudades, es el método del comunismo extremista. El objetivo de
todas estas luchas es el petróleo de la selva, hoy ecuatoriana, como viene
siendo el Litio boliviano y los minerales peruanos.
El mundo seguirá usando petróleo por varias
décadas más, tiempo suficiente para convertir este petróleo, litio, minerales, en
oro, como en Venezuela y llevárselo, ahora, a Rusia; antes al país yanqui.
Tantos lacayos,
tantos siervos, ningún nacionalista que exija un reparto equitativo entre los
inversores y el país donde explotan los recursos que generan riqueza.
Ω
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