Sólo cuando los malditos
gobiernos distritales, provinciales, regionales, junto con los ministerios y
los parlamentarios regionales, formen equipos de trabajo, la pobreza podrá ser
controlada y todo niño desamparado podrá tener un futuro.
Mantener a los
gobiernos distritales, provinciales y regionales, en el territorio peruano, con
autonomías absolutas, donde nadie sigue el camino de los soles otorgados para
el desarrollo de las comunidades, cuando el Estado se desentiende de lo que
pasa en cada guarida de parásitos políticos que no rinden cuentas de dineros,
obras, administración, entonces el estado, los gobiernos y la sociedad peruana
misma, alcahuetea, cabronea, la mediocridad, la corrupción y seguiremos con
plumas en la cabeza.
No más instituciones
del Estado sin gobiernos corporativos. Desde ya el gobierno, debe de pedir informes
de lo actuado en cada gobierno descentralizado desde que se asumió la función;
no mas cheques con solo firma. Una supercontraloría debe ser todo un sistema de
control, con gentes del extranjero si fuera necesario.
El Perú, para el
Bicentenario, debe empezar a ser diferente, superior, incorrupto. Revolucionar
las estructuras del Estado y ajustar la constitución a las nuevas fases de los
peruanos.
Si en Perú, no hay nativos
competentes en administración pública, ni en el Norte, Centro o Sur; o en la
Costa, Sierra o Selva, hay que contratar extranjeros, de los mejores, como para
el deporte. Necesitamos el mejor personal del mundo en las universidades,
tecnológicos…
Ya hemos esperado
tiempos mejores, estamos en ellos; las gentes que no son de acción, que se
hagan a un lado.
Ω
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