martes, 19 de noviembre de 2019

LA CONCIENCIA HUMANA; DE SU MORTALIDAD Y LA MORTALIDAD DE LA TIERRA, DEL UNIVERSO


Los humanos, en su madurez o mejor vejez, tienen conciencia, saben que morirán, que no son eternos; que desaparecerán y no volverán a ser vistos con vida.
En la niñez, en la juventud, no existe este estar consciente de la muerte; sólo se vive movido por los instintos, por la energía de ser joven, de estar vivo; hasta que poco a poco, luego de las experiencias, aquello que era irresistible, empieza a perder su importancia, por ya haberlo vivido.
Los faraones fueron una casta de gobernantes que se enriquecían robando a otros países; como ahora neoliberales y comunistas al mundo globalizado; constituían organizaciones poderosas militarmente; con religión y política dominantes.
Cuando jóvenes dirigían sus ejércitos entrenado para el dominio, para el imperialismo del mundo en aquellos tiempos nebulosos; pero, muchos llegaban a viejos y en este estado, sus filosofías de la inevitable muerte, aceptaban la vida eterna en un más allá.
Pensaban, en su desesperación, que cubiertos de oro sus cadáveres, serían eternos como lo es este metal; causa de dolor humano, de barbaridades en las conductas de los codiciosos y prepotentes. Pensaban que sepulcros enormes, con más rocas teóricamente inmovibles, les garantizaba que vivirían eternamente, sin perturbaciones; sin saber nada realmente sobre la muerte, que digan los que digan las religiones, muerto el cerebro, el espíritu, la consciencia como una propiedad abstracta de él, desaparece.
No imaginaban que los propios constructores de sus piramidales sepulcros, junto con sus sacerdotes, serían los primeros en saquear aquellos ataúdes, mausoleos; sólo por el oro, como hacen hoy comunistas y neoliberales en el mundo todo; arrebatando riquezas ajenas, a pueblos militarmente más débiles, pacíficos sin los instintos del depredador.
Luego del saqueo de las tumbas de los que en vida fueron poderosos, fueron quedando expuesto aquellos cadáveres momificados a ir desapareciendo como todo ser muerto; quedando en la nada, el que fuera poderoso, soberbiamente inmortal; porque todo es pasajero y olvidado.
Así como limitada es la vida de un ser vivo, también lo es el planeta Tierra; llegará su final, con o sin seres vivientes, incluyendo al humano tan controversial, por su contenido de seres perversos y honestos. Mientras, todo se va diluyendo en el tiempo; desconozco cómo eran mis antepasados hace mil generaciones atrás, ni eso importa ya; como se dice, se nace de la nada y se vuelve a ella; sin que finalmente a nadie le importe ya emotivamente.
Nadie sabe hacia dónde se dirige la humanidad como tal; si gringos y cosacos, más chinos desaparecerán en sus guerras de predominio arrastrando a los demás países; pero podemos presumir, que quedarán sobrevivientes para poco a poco volver al poblar la Tierra para que se repita la farsa humana.
Mientras, estando vivos, continuémoslo estando; aprendiendo de los niños, recordando, que también lo fuimos, y éramos felices con cosas sencillas, pero especialmente con el cariño y protección de los padres, abuelos, hermanos mayores. Que se suele encontrar felicidad a veces degustando un plato tradicional y algunos licores.
En lo sencillo está la sabiduría, instantes de felicidad; en el ser limitado. La codicia, la prepotencia, el matar para ser el más rico, el más poderoso, será siempre causa de destrucción humana y esto es de degenerados mentalmente.


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