Los humanos, en su
madurez o mejor vejez, tienen conciencia, saben que morirán, que no son
eternos; que desaparecerán y no volverán a ser vistos con vida.
En la niñez, en la
juventud, no existe este estar consciente de la muerte; sólo se vive movido por
los instintos, por la energía de ser joven, de estar vivo; hasta que poco a
poco, luego de las experiencias, aquello que era irresistible, empieza a perder
su importancia, por ya haberlo vivido.
Los faraones
fueron una casta de gobernantes que se enriquecían robando a otros países; como
ahora neoliberales y comunistas al mundo globalizado; constituían organizaciones
poderosas militarmente; con religión y política dominantes.
Cuando jóvenes
dirigían sus ejércitos entrenado para el dominio, para el imperialismo del
mundo en aquellos tiempos nebulosos; pero, muchos llegaban a viejos y en este
estado, sus filosofías de la inevitable muerte, aceptaban la vida eterna en un
más allá.
Pensaban, en su
desesperación, que cubiertos de oro sus cadáveres, serían eternos como lo es este
metal; causa de dolor humano, de barbaridades en las conductas de los
codiciosos y prepotentes. Pensaban que sepulcros enormes, con más rocas
teóricamente inmovibles, les garantizaba que vivirían eternamente, sin
perturbaciones; sin saber nada realmente sobre la muerte, que digan los que
digan las religiones, muerto el cerebro, el espíritu, la consciencia como una
propiedad abstracta de él, desaparece.
No imaginaban que
los propios constructores de sus piramidales sepulcros, junto con sus sacerdotes,
serían los primeros en saquear aquellos ataúdes, mausoleos; sólo por el oro,
como hacen hoy comunistas y neoliberales en el mundo todo; arrebatando riquezas
ajenas, a pueblos militarmente más débiles, pacíficos sin los instintos del
depredador.
Luego del saqueo
de las tumbas de los que en vida fueron poderosos, fueron quedando expuesto
aquellos cadáveres momificados a ir desapareciendo como todo ser muerto;
quedando en la nada, el que fuera poderoso, soberbiamente inmortal; porque todo
es pasajero y olvidado.
Así como limitada
es la vida de un ser vivo, también lo es el planeta Tierra; llegará su final,
con o sin seres vivientes, incluyendo al humano tan controversial, por su
contenido de seres perversos y honestos. Mientras, todo se va diluyendo en el
tiempo; desconozco cómo eran mis antepasados hace mil generaciones atrás, ni eso
importa ya; como se dice, se nace de la nada y se vuelve a ella; sin que finalmente
a nadie le importe ya emotivamente.
Nadie sabe hacia
dónde se dirige la humanidad como tal; si gringos y cosacos, más chinos
desaparecerán en sus guerras de predominio arrastrando a los demás países; pero
podemos presumir, que quedarán sobrevivientes para poco a poco volver al poblar
la Tierra para que se repita la farsa humana.
Mientras, estando
vivos, continuémoslo estando; aprendiendo de los niños, recordando, que también
lo fuimos, y éramos felices con cosas sencillas, pero especialmente con el
cariño y protección de los padres, abuelos, hermanos mayores. Que se suele
encontrar felicidad a veces degustando un plato tradicional y algunos licores.
En lo sencillo
está la sabiduría, instantes de felicidad; en el ser limitado. La codicia, la prepotencia,
el matar para ser el más rico, el más poderoso, será siempre causa de destrucción
humana y esto es de degenerados mentalmente.
Ω
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