La tecnología va creando mundos a los cuales todos quieren y
tienen derecho a gozarlos; pero las estructuras sociales dejan de lado a los
trabajadores, a las clases media y populares; mientras las clases ricas cambias
coches de últimos modelos cada quince días.
Cundo lo humanos
todos sepan que todos los humanos pueden sangrar, no habrá seguridad para
nadie.
Dicen que el más fuerte, el más astuto, tiene la razón,
impone la ley; la historia lo recuerda.
Pero junto a las pasiones existe la racionalidad.
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