La Remuneración
Mínima es un constructo mañoso creado por los abogados de las grandes empresas
y políticos proempresariales; perjudican a las muy pequeñas que no los pueden
pagar, y no les afecta a las que pagan por encima de esos mínimos, al no ser
una entrega real de dineros, sino un corrimiento en los valores, sólo válidos
cuando el trabajador abandona o lo echan de la empresa.
Un real aumento, es
simple, en un ejemplo: “Todo trabajador con menos de tres mil soles de salario
recibirá un aumento de cien, doscientos, o trescientos soles”.
Por eso, para evitar
estallidos sociales que pueden ser graves para la sociedad toda, será necesario
hacer ajustes de justicia en la Constituciones de los países sudamericanos;
clasificar a las empresas en dos categorías: la Microempresas o empresas
familiares y Macroempresas o categoría de empresas formadas por pequeñas,
medianas y grandes empresas.
Cada categoría con
sus propias leyes. Las micros, en fundación y crecimiento, no pueden inicialmente
pagar salarios de ley por lo que se vuelven informales sin que fusilen a los
propietarios; y existen conviniendo con los trabajadores un salario y así
funcionan en el mundo entero siendo la base de la economía masiva y freno
social, sin esperanzas de cambios.
Para eso son los
Parlamentos, para tratar estos temas, con gentes inteligentes y al servicio del
país todo; no de sus partidos políticos, personales, o de sus patronales empresariales,
como históricamente continúan.
Chile es un síndrome;
pongan atención al estornudo, fuerzas explotadoras y lacayos, siervos de ellas;
el trabajador merece algo más de la riqueza creada por toda la sociedad; como salario,
participación en las utilidades, y servicios sociales básico, generales…
Ω
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