La definitiva manera de pensar científicamente, recién es
de unos pocos siglos; anteriormente, en la historia de toda la humanidad, el
pensamiento era idealista, mágico, religioso; no tenían los primitivos, y no
tanto, el cómo explicar los fenómenos naturales, tan feroces tantas veces.
Para los humanos de pensamiento racional, científico, los
fenómenos naturales, son eso, naturales; se producen como parte de la
existencia del universo en desarrollo, sin que existan seres superiores,
perversos o bondadosos que los produzcan. El mundo es así, con dos caras;
también hay eras de bienestar.
Si el fenómeno de niño, que azotó el norte de Perú especialmente, el año pasado
2017, y cuyos estragos aún no han sido superados, pese a la tecnología y
recursos de hoy, si hubiera sucedido en la antigüedad, seguramente repetirían
los sacrificios humanos y de animales con sentido religioso.
Podemos
imaginarnos estos destructivos fenómenos en el pasado peruano, con gentes casi
salvajes en el pensamiento; y que todavía abundan; donde para ellos los de “La
reconciliación nacional”, son debilidades; pero en el pasado, se pensaba que
había que calmar a los dioses del mar, con lluvias y maremotos; y al mismo
tiempo, a los de las montañas con sus asesinos huaycos, inundaciones de
poblados y campos de cultivo; ambos fenómenos simultaneas; la ciencia sabe que
uno deriva del otro; y que se repetirán.
Se les ofrecía a aquellos dioses crueles, lo más puro de
sus sociedades: niños y las útiles llamas de carga, de carne. Los humanos aún
siguen siendo impotentes ante la naturaleza, aunque con una más clara
interpretación de ella; pero sin ninguna respuesta filosófica de por qué tienen
que morir inocentes. Se interpreta las momias de esos infelices y de los
animales, como unos mirando al mar en súplica, y los animales a las
cordilleras, en pedido de no más dolor.
Ninguna ideología científica, material, real, tiene una
explicación de por qué la existencia, para todo ser, es más de sufrimiento que
de paz, que no de felicidad. Sin embargo, si no se podrá eliminar totalmente el
sufrimiento en las sociedades, se le puede controlar hasta porcentajes mínimos;
con acciones más duras que las de los perversos.

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