martes, 3 de julio de 2018

CORRIENTE DEL NIÑO Y SACRIFICIOS HUMANOS EN EL ANTIGUO PERÚ





La definitiva manera de pensar científicamente, recién es de unos pocos siglos; anteriormente, en la historia de toda la humanidad, el pensamiento era idealista, mágico, religioso; no tenían los primitivos, y no tanto, el cómo explicar los fenómenos naturales, tan feroces tantas veces.

Para los humanos de pensamiento racional, científico, los fenómenos naturales, son eso, naturales; se producen como parte de la existencia del universo en desarrollo, sin que existan seres superiores, perversos o bondadosos que los produzcan. El mundo es así, con dos caras; también hay eras de bienestar.

Si el fenómeno de niño, que azotó el  norte de Perú especialmente, el año pasado 2017, y cuyos estragos aún no han sido superados, pese a la tecnología y recursos de hoy, si hubiera sucedido en la antigüedad, seguramente repetirían los sacrificios humanos y de animales con sentido religioso.
   Podemos imaginarnos estos destructivos fenómenos en el pasado peruano, con gentes casi salvajes en el pensamiento; y que todavía abundan; donde para ellos los de “La reconciliación nacional”, son debilidades; pero en el pasado, se pensaba que había que calmar a los dioses del mar, con lluvias y maremotos; y al mismo tiempo, a los de las montañas con sus asesinos huaycos, inundaciones de poblados y campos de cultivo; ambos fenómenos simultaneas; la ciencia sabe que uno deriva del otro; y que se repetirán.

Se les ofrecía a aquellos dioses crueles, lo más puro de sus sociedades: niños y las útiles llamas de carga, de carne. Los humanos aún siguen siendo impotentes ante la naturaleza, aunque con una más clara interpretación de ella; pero sin ninguna respuesta filosófica de por qué tienen que morir inocentes. Se interpreta las momias de esos infelices y de los animales, como unos mirando al mar en súplica, y los animales a las cordilleras, en pedido de no más dolor.
Ninguna ideología científica, material, real, tiene una explicación de por qué la existencia, para todo ser, es más de sufrimiento que de paz, que no de felicidad. Sin embargo, si no se podrá eliminar totalmente el sufrimiento en las sociedades, se le puede controlar hasta porcentajes mínimos; con acciones más duras que las de los perversos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

ALGÚN DÍA LOS LATINOAMERICANOS…

Algún día, los peruanos, los sudamericanos, los latinoamericanos, crearemos sociedades donde no haya desamparados; donde humanos,...