Una punta de flecha de sílice; un hacha de piedra; cenizas y
huesos dentro de cavernas; restos de vasijas de arcilla cocida y formas
rústicas; en paredes planas, inscripciones casi totalmente borradas; y entre
tantos indicadores de estos, construcciones desde las más elementales hasta
sofisticadas.
Lo humanos los han
hecho, con si hubieran querido dejar su marca de que existieron, de que
vivieron en esos espacios hoy desiertos.
Tal vez la razón consciente de dejar su firma fue los que
les impulsó a crear esos objetos; pero, los humanos, en un grupo, son
diferentes en psicologías; los había, y hay, guerreros o militares; religiosos
o hechiceros; políticos; ya empresarios para producir y hacer producir cosas; y…
con espíritus de artistas, natos y netos.
Nadie los obligaba a pintar o a modelar, a usar sus manos;
no había jefes para ello; les nacía; y así fueron los primeros cronistas de sus
pueblos; en esta novela que es la existencia humana, sin claridad en sus
razones de existencia, más allá de vivir, reproducirse, como cualquier otro ser
viviente.
Estos primeros y rústicos artistas, nos conmueven por la
simplicidad de sus trabajos; pero conforme avanzaban en cultura, sus
manifestaciones culturales, con nuevos materiales llegan a asombrar a los
humanos de la actualidad; la complejidad de su arte; la belleza de él, en
materiales especiales como son los metales preciosos, piedras especiales.
Cuando el hombre de hoy; el plenamente sensible a lo
estético, contempla un objeto de arte, en oro, de los egipcios faraónicos por
ejemplo, aún en él, habría que preguntarse qué ve primero, si su valor
económico o como objeto artístico.
No sucede lo mismo
con una sencilla vasija de arcilla; o algo con formas de humanos o de animales,
no como objeto práctico, sino artístico; lo que lleva a preguntarse, lo
complejo del ser humano; su capacidad de creación estética, ya desde el comienzo
de su civilización; desde su estado más primitivo, ya contenía en su espíritu
el instinto creador del artista, que de paso nos dejaba la crónica de: “Nosotros
estuvimos aquí, sépanlo, no nos olviden hermanos”.

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